martes, 5 de mayo de 2009

We're all sensitive people

No sé si podré contener este sentimiento de dolor que se está empezando a hundir más en mí. Necesito fuerza, necesito alma, necesito energía...necesito más de ti.
A esta edad empiezo a comprender más la vida, con todos su guiones y actos, comprender el dolor, empezar a comprender la ausencia. No lo quiero hacer, no lo deseo, pero somos parte de la creación de Dios, de dejar nuestro sitio para las siguientes existencias; somos parte de la biología, de haber cumplido nuestro ciclo de vida.
No resisto ver las lágrimas de mi padre, su aflicción me atrapa; su tristeza, sentimiento funesto, se extiende en mi interior.
Aquel gran amor y cariño que no pude dar al padre de mi padre, me resultó escaso al dárselo a ti. Aquella paciencia, afán y tiempo que nos entregaste nunca lo olvidaré. Te aseguro que Cristian y yo lo hemos disfrutado tanto como lo disfrutó mi padre.
Te lo dije en varias ocasiones, fuiste como el abuelo que partió antes de que yo entendiera este mundo, aquel gran señor que no se molestaba por el ruido provocado por unos niños juguetones; por la espera de llegar a su casa después del cole, por la tranquilidad con que escuchaba a los demás, por la paciencia de entregar su tiempo a unos infantes hábiles y rápidos para jugar al balón.
Realmente disfruté esos partidos de fútbol, disfruté tu silencio, disfruté tu sabiduría, disfruté tu devoción. Disfruté de ti, nunca lo olvidaré.
No sé si estoy preparado, si estás feliz, nosotros también lo estaremos. Estaré feliz si por más tiempo estás con nosotros.
Dios! por favor.
Te quiero, Tío Felipe.


1 comentario:

Kimberly dijo...

Te deseo la más esfuerza posible en estes momentos difíciles.

TQM.

Kim